#no_al_morbo_facilón

EL DESEO A TRAVÉS DE LO PORNOGRÁFICO Y LO TELENOVELESCO

La deriva hacia la superficialidad o la pornografía —que no es más que una superficialidad asociada a una violencia— es el resultado de un pacto de no agresión ante el terror de lo real, lo descarnado.

Ignatius Farray dice que no estamos equipados para la felicidad, que no somos aptos para enfrentarnos a ese espacio quimérico de tranquilidad y regocijo al que se alude cuando se utiliza ese término. El cómico canario, en un programa de Ilustres Ignorantes que trataba el tema de la convivencia, señala que lo contrario de vivir no es morir sino convivir. “Si estás solo es el tedio y si estás con gente es el sufrimiento, ninguna de las dos opciones vale, o sea, no estamos equipados para la felicidad”. Farray señala el carácter incompleto e infantil inherente al sujeto contemporáneo. Existe una tara común que impide alcanzar esa utopía totalitaria, que no permite disfrutar de aspectos tan aparentemente básicos como la convivencia, que representa una paradoja en la que el sujeto es infeliz sin dependencia de la condición en la que se halle.

Esta invalidez va mucho más allá, y es que como seres sociales somos incapaces de conseguir infinidad de cosas sin convertirnos en sujetos fuera de la ley, de alguna manera se requiere un desdoblamiento, transformarnos en sujetos esquizofrénicos —desde una óptica lacaniana— para poder romper con las imposiciones sociales. Esto se podría hermanar con la manera normativa de relacionarnos con el deseo, con lo pasional, sobre todo en términos de representación. Necesitamos acudir a la telenovela o a la pornografía para poder consumir el placer como representación. No estamos equipados con las herramientas necesarias para exponernos a una representación rigurosa, directa y descarnada del deseo, del contacto entre dos o más cuerpos, del choque y la distensión de esa verdadera exposición, por eso optamos por la superficialidad a causa de la incomodidad que nos provoca la exhibición. Requerimos acudir al territorio de la fantasía —desde un punto de vista pueril— más que al espacio de la memoria o del anhelo. Para este ejercicio cobarde es imprescindible la espectacularización, una construcción ficcional que a menudo deviene en una violencia estética o una mirada superficial.

La deriva hacia la superficialidad o la pornografía —que no es más que una superficialidad asociada a una violencia— es el resultado de un pacto de no agresión ante el terror de lo real, lo descarnado. La telenovela como mecanismo de consumo social y asociado a los estamentos colectivos de amistad y familia, mientras que dejamos de lado la pornografía para el consumo personal y frío, un desahogo rápido que no deja de ser un instante ante la nada.

Una sociedad moralista no necesita que haya huellas impositivas para crear su propia censura, la exigencia surge como respuesta a la incapacidad de relacionarse con sus deseos y miedos, por eso triunfa Instagram a pesar de su censura, porque cuando existe libertad optamos por el porno por nuestra inhabilidad de crear un marco de disfrute real, elegimos la artificialidad siempre, sin importar hacía que linde moral acudamos, es el terreno de lo real el que representa ese marco aterrador en el que podemos salir heridos.

MIRANDO LA VIDA HACIA ARRIBA

«El perfeccionismo y la rutina forman parte de una cotidianidad que sirve como escudo para la putrefacción de un exterior que encoge, la sencillez es el antídoto a una existencia que se intuye difícil».

LA HIERBA ES AHORA MÁS VERDE

Es curioso el dolor que provoca pasar por lugares sin conquistar, es extraño recordar y revivir lo que un día fue simular, los lugares del presente son los desgarros del futuro. La incapacidad de vivir el presente nos convierte en presas de un futuro sellado, no hay distancia ni posibilidad,

SOÑAR A DESTIEMPO

Con la madurez han llegado los sueños y con ellos las pesadillas, esperanzas que llegan a destiempo cuando el juego se acaba y comienza el recuento. Es una desconexión absoluta para aquel que no se adaptó a ninguna época en la que le toco vivir. Un señor en el cuerpo

I’M A PERFORMER

«La película crea una atmosfera boyante, su intención no es ahondar en el drama vital de los personajes. No se jacta de mostrar los excesos de forma explícita, le basta con mostrar unos polvos encima de la mesa, algún diálogo intercalado en una conversación o una imagen simbólica poderosa».

UN ENVOLTORIO CORRUPTO Y UN INTERIOR MÁGICO

En la actualidad, asistimos a la hipocresía de una Europa que dibuja su moralidad en base al interés y al rendimiento del pecunio, es por esto, que no fue sorpresiva en su día la elección de Catar como sede del Mundial de 2022.