#TENÉIS QUE VENIR A VERLA | Jonás Trueba

UN DIÁLOGO FÍLMICO

Un ejercicio pausado de nostalgia, que transita desde el entusiasmo por el color de un cerezo o el crocante de la piel de un cordero hasta recomendaciones literarias de autores “densos”. Trueba nunca ha tratado de ocultar o disfrazar sus fuentes de inspiración, es más, estas se cuelan como gotas de lluvia en una fachada agrietada. Sus personajes transitan entre impulsos de creación, diálogos, citas y cines, siempre habitando en ese entretiempo.

François Truffaut señala que una película debe ser el reflejo de su director y de sus circunstancias. Jonás Trueba aplica el consejo del realizador y teórico francés hasta el punto de convertirse en una especie de cronista de una generación. A través del retrato de una serie de personajes —amigos—, revela una sintomatología común en muchos de los treintañeros contemporáneos, que es la continua necesidad de autoindagación de su vacío.

La película carece de subrayados y, aunque pueda parecer didáctica, es un ejercicio de libertad y búsqueda. El vacío hace acto de presencia al abandonar una sala a la que tan solo 60 minutos antes has accedido, la cinta deja poso de estar incompleta, como si la historia no hubiera arrancado y en realidad no hubiera pasado nada, y es cierto que ha pasado poco. Las parejas han asistido a un concierto, toman unas copas, hablan —mucho—, comen cordero, juegan al pin pon, dan un paseo, pero cohabitan y en esa existencia conjunta es donde Trueba capta a través de pequeños detalles toda la esencia de los personajes, llenos de incertidumbres, anhelos y conflictos sin resolver. Un ejercicio pausado de nostalgia, que transita desde el entusiasmo por el color de un cerezo o el crocante de la piel de un cordero hasta recomendaciones literarias de autores “densos”. Trueba nunca ha tratado de ocultar o disfrazar sus fuentes de inspiración, es más, estas se cuelan como gotas de lluvia en una fachada agrietada. Sus personajes transitan entre impulsos de creación, diálogos, citas y cines, siempre habitando en ese entretiempo.   

Las salas de cine son fundamentales para entender el cine del director madrileño. No hay una relación metacinematográfica directa como la que establece, por ejemplo, Godard, sino que lo que hay es una exposición de nuestra vivencia compartida con el cine, como si formará parte de nuestra vida y de alguna manera la moldeara. De esta manera, expone que el objetivo es hacer arte por el placer de crearlo.

Las cintas del cineasta madrileño se miran y hablan entre sí en un juego intertextual hermoso, generando un universo metalingüístico en el que los actores/amigos repiten en muchas películas, y que, aun interpretando personajes distintos, generan resonancias de los personajes anteriores y de su propia asociación personal, por lo que se genera una propuesta de diálogo entre esos creadores y el propio espectador, estableciendo una “colectividad” que asiste a una nueva película/evento. El cine pasa a ser un reencuentro físico y emocional que una experiencia que va más allá de lo estrictamente cinematográfico.

MIRANDO LA VIDA HACIA ARRIBA

«El perfeccionismo y la rutina forman parte de una cotidianidad que sirve como escudo para la putrefacción de un exterior que encoge, la sencillez es el antídoto a una existencia que se intuye difícil».

CUANDO SE CIERRA LA PUERTA

No se trata de sacrificar lo instintivo ni de mutilar lo espontáneo, sino de comprender que esos impulsos, si no respetan al otro, no son más que el reflejo de una dominación maquillada de naturalidad.

LA HIERBA ES AHORA MÁS VERDE

Es curioso el dolor que provoca pasar por lugares sin conquistar, es extraño recordar y revivir lo que un día fue simular, los lugares del presente son los desgarros del futuro. La incapacidad de vivir el presente nos convierte en presas de un futuro sellado, no hay distancia ni posibilidad,

EL PRECIO DE UNA MIRADA

«Uno de los grandes logros de la cinta es que no solo nos cuenta una historia con palabras, la cineasta vasca hace que la cámara hable con la misma potencia que la voz».

AMÉRICA LATINA Y LA PUREZA DE LO IMPURO

En América Latina existe una impureza natural y una pureza cultural que no ha sido reflexionada, por lo que ese proceso de desnaturalización forma parte de su destrucción.