#safety_first

SÁBANAS LIMPIAS, CUERPOS MANCHADOS

Antes de darme cuenta ya tenía mi polla dentro de su cuerpo. Sin preámbulo, ni pausa para digerir lo que estaba ocurriendo. La carne cedió al instinto como un cuchillo que corta sin hacer cuestiones. Pude firmar una sentencia de muerte antes de que la reflexión tuviera siquiera tiempo de acercarse a la mesa. No hubo belleza, ni construcción ni épica, no fue fruto de un afán rupturista o evocativo, solo avidez incontenida de quien viene excitado por una paja mal acabada en el Uber y consumido por un hambre desconsolada que obliga a follar con el mayor número de personas, convirtiendo al cuerpo en máquina de acumulación, en organismo recopilatorio de consumo de cuerpos como álbumes de cromos, generando una cartografía de pieles sin nombre, de conquistas sin memoria.

El deseo no tiene memoria ni espera. Estuvimos a punto de follar en el coche, el aire del Uber en el que volvíamos apestaba a escándalo, nuestras manos exploraban sin permiso ni vergüenza las fronteras de lo público. Ya en casa, lo mundano se abrió paso: una toalla de picnic extendida para proteger las sábanas del sangrado. «Es el día más fuerte de mi regla», me advirtió, y las sábanas tuvieron la cautela que mi cuerpo jamás pidió ni recibió. Porque lo sabía, claro que lo sabía. Habíamos hablado de todo, incluso de los organismos intervenidos sin barreras, de la tendencia por explorar unos límites que, en épocas venideras, para mí, eran fronteras con peajes que no quería pagar. Pero no fue un accidente. Fue una elección, no fue arrebato, no fue ceguera. Tampoco premeditación. Fue algo aún más perverso: la búsqueda de un paréntesis absoluto, una detención que bien pueda ser el final del juego. Me importa cada vez menos morir, y eso que debería sonar como alarma, es solo eco lejano en este estado de anestesia, como el ruido de una máquina de la que desconoces su funcionamiento. No se trata de coquetear con la muerte. Es algo más brutal, más bajo: un grito ahogado, una súplica muda por escapar, aunque sea por un instante, de esta soledad que me retiene tras la sombra indiferente de un muro que no deja eco.

CUERPOS TATUADOS

Queremos que nuestra tinta exterior muestre como queremos ser, no que exista una manifestación natural que revele lo que realmente somos.

SATURNO DEVORANDO A SU HIJO

«Petra se transforma en un juego en el que hay un alumno aventajado —Jaume— que conoce todas las normas y que adopta el papel de Demiurgo para hacer lo que le plazca con las fichas y los jugadores, disfruta con el sufrimiento y la inadaptación de los demás, no saborea

UN VIAJE HACIA LA MADUREZ

«La película se adentra en la mirada de Tony, que no es más que un niño/adulto que lleva encerrado toda su vida en el barrio neoyorquino del Bronx y que a raíz de este viaje irá descubriendo un país que no había podido ver, sumergiéndose así en un viaje emocional

I’M A PERFORMER

«La película crea una atmosfera boyante, su intención no es ahondar en el drama vital de los personajes. No se jacta de mostrar los excesos de forma explícita, le basta con mostrar unos polvos encima de la mesa, algún diálogo intercalado en una conversación o una imagen simbólica poderosa».

SOÑAR A DESTIEMPO

Con la madurez han llegado los sueños y con ellos las pesadillas, esperanzas que llegan a destiempo cuando el juego se acaba y comienza el recuento. Es una desconexión absoluta para aquel que no se adaptó a ninguna época en la que le toco vivir. Un señor en el cuerpo