Mi vida se ha trenzado con hilos de futuro, una promesa de éxito que tenía que llegar de manera tan temprana que se ha terminado por estancar. Es el momento de abandonar la proyección y abrazar la realidad que se despliega ante mí. Me comprometo a contar historias desde el presente con honestidad, rigor y empatía, con la esperanza de sanar las heridas que me han acompañado durante tanto tiempo y de abrazar el retrato que durante años he dejado relegado al olvido.